De Prado Negro a Diezma por Lola

Sábado, 9 de Febrero de 2019
Promotor: Loli, Luis, Inma
Comentado por Lola

Amanece en Granada y el cielo nos regala un día despejado, con esa luz especial que alegra los corazones.

Sobre las 8.30 nos encontramos en el Cubo los andarines dispuestos para el disfrute.

Un microbús nos esperaba que lo ocupamos casi por completo. En animada conversación nos fuimos aproximando a la sierra de Huetor Santillán. El bello paisaje de pinos estaba salpicado de blanco por los restos de la última nevada caída.

De Prado negro a Diezma

(Migue, Antonio, Silvia, Mayte, Inma, Antonio, Nacho, Elena, Diego, Rafa, Marian, Joaquin, Mercedes, Jose Castillo, Jose Alberto, Carmen Moral, Jose Luis Galán, Lola, Reyes, Inma Andarina, Mª José,  Gemma, Rafi, Mati, Luis, Katy)

Descripción

Con la distracción del paisaje, la entrada a Prado Negro nos la pasamos de largo así que alguien avisó al conductor para que diese la vuelta ¨cuando y donde” pudiese. Para sorpresa de todos el susodicho Sr. empezó a recular a lo ancho en la carretera mas bien estrecha, ocupando el carril contrario y obligando a pararse a un coche que circulaba por él: nos miramos todos “ojipláticos” ahogando nuestras risillas. Una vez completada la faena volvimos un trecho sobre nuestros pasos hasta dar con el desvío que nos llevaría a Prado Negro.

Nuevamente, no se si por la emoción del conductor o porque los andarines estábamos a lo nuestro sin atender demasiado, el bus nos paró dos kms y pico mas allá del lugar donde tendríamos que haber comenzado a andar, pero esta vez ya no se repitió la atrevida maniobra antes comentada al tratarse de un carril muy estrecho…. ¡Gracias a Dios!

Decidimos bajarnos e iniciar nuestra caminata que ya iba a ser mas corta por no haber estado suficientemente atentos (este pequeño despiste traería consecuencias como veremos mas adelante).

La ruta Prado Negro-Diezma elegida fue bastante benévola; en su mayor parte es llana y discurre por senderos y pistas que van cruzando grandes explanadas; ello nos permitió contemplar sin mucho obstáculo el bello paisaje: a la izquierda se iba desplegando una franja de pared rocosa cuyos materiales siento no poder precisar por no haber preguntado a tiempo a nuestro experto Rafa J ; a la derecha esa hermosa estampa que nos ofrece la cara norte de Sierra Nevada en todo su esplendor.

Ningún incidente afortunadamente, aunque sí alguna nota anecdótica al comienzo del camino por las dudas que les surgieron a los compañeros que habían hecho la exploratoria: unos que… “¡mejor por arriba!”; otros que…. “¡mejor por abajo!”.  Y como suele ocurrir en estos casos, parte del grupo siguió una alternativa y parte otra para terminar descubriendo que “todos los caminos llevaban a Diezma” J

La excelente intuición de los guías y el track de Antonio Escobedo nos terminan sacando siempre de los atolladeros.

En algún momento del camino que compartí con Nacho me advirtió de que nos encontraríamos con alguna “subidita”…   ¡Y vaya si me acordé de él cuando me topé con la dichosa “subidita”!   Reconozco que no me hizo gracia ser arrancada de mi “zona de confort” L   Pensé… ¡qué dura es la vida del senderista!

Tras haber dejado atrás mas de dos cortijos ruinosos, algún que otro borriquillo y unas poquitas placas de hielo en las zonas de mayor umbría, por fin llegó uno de los momentos mas amables de la ruta: la degustación de bocatas, frutas y otras viandas…., y, en esta ocasión, por gentileza de nuestra andarina Eva, unas deliciosas magdalenas que nos fue repartiendo.

El lugar de la parada fue elegido con buen tino, un enclave perfecto desde donde teníamos las mejores vistas de Sierra Nevada.

Cuando ya habíamos dado buena cuenta de nuestro refrigerio, los andarines del “núcleo duro” se mostraron algo inquietos: esos mas de dos kms que se había “comido” el conductor, los estaban echando en falta; tenían “mono” de kms.   Así que echaron un vistazo alrededor y decidieron subir a un monte mas o menos cercano al punto donde nos encontrábamos…

En un periquete ya se habían hecho con la cima, así que no resultando suficiente, se aventuraron a subir otros cuantos montículos consecutivos. De vuelta para encontrarse nuevamente con el grupo, se mostraban ahora algo mas aliviados.

Retomamos el camino hacia Diezma de cuyo pueblo ya solo nos separaban 3 o 4 kms. A partir de ahí nuestros pasos se alegraron por tener ya en mente la tan ansiada cervecita.

Rafa (nuestro geólogo) nos había comentado que cuando trabajaba en Guadix y volvía para Granada, solía parar en Diezma, en una venta en la que ponían unas codornices en escabeche para chuparse los dedos…. Pero hacía de ello muchos años y no se acordaba bien del sitio L

Por fortuna, nuestros andarines Pepe e hijo conocían bien el pueblo por ser de allí parte de su familia así que nos hicieron de “cicerones” y nos llevaron a Casa Hita donde degustamos un buen jamón serrano que nos pusieron de tapa y ligamos algo mas de bronce sentándonos al solete en su terraza.

Una hora mas tarde regresamos al microbús que nos llevaría de vuelta al Cubo dando así por terminada esta alegre jornada en tan buena compañía.

¡¡Gracias exploradores!!   ¡¡Gracias compañeros!! Hay que repetirla.

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Video Realizado por Rafa

 

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